Arquitectos: Laura Pinto Rubio - Alejandro Cavanzo - Fernando de La Carrera I Arquitectos colaboradores: Daniel Sánchez, Isabela Parra. I Albañiles: Antonio Camayo, Enrique Delgado, y sus equipos. I Fontanería: Carlos Cojo. I Redes eléctricas: Andrés Mahecha, César Rodríguez, Flaco Felipe Pulido, Brayan Alcalá. I Créditos ilustrativos: María Sofía Mancera I Créditos fotográficos: Mateo López

Casa en Honda

En un sector eminentemente industrial, en las inmediaciones de la cervecería Bavaria —pilar económico de Honda entre 1927 y el año 2000—, se extiende esta hilera de casas obreras. El vecindario se sitúa justo entre la planta industrial, que tras su cierre dejó a 153 empleados cesantes, y el río Gualí. Este, el tributario más importante de esta región del Tolima, desagua los glaciares del volcán nevado del Ruiz en el Magdalena cargando entre sus aguas parte de la historia del país, pues al final de esta misma cuadra, su cauce arrasó con el archivo histórico de la ciudad en la creciente del año 2010.

La casa es una construcción utilitaria de la Colombia industrial, típica de los barrios populares obreros de mediados del siglo pasado. Su estructura dista de la arquitectura colonial del centro histórico y de las casas anfibias desarrolladas por los pescadores: una identidad propia nacida del auge manufacturero.

El esquema, la quintaesencia del habitar, en un predio angosto se hilvanan los usos de habitación y servicios a lo largo de un espacio principal donde coexisten las funciones de estar y circular de manera algo insólita.

El espacio principal, que calca con su cubierta la pendiente entre la calle y el rio, es a pesar de su penumbra y hermetismo, la fuente que ilumina y ventila los espacios que sirve en su recorrido, asemejando lo que pudo ser un inquilinato ya en desuso tras el cierre de la fábrica que le daba sentido.

La intervención, conservando la esencia de la potencia del esquema consistió en, recortar la cubierta, generando un patio en el primer tercio de esta para permitir despresurizar, ventilar e iluminar las entrañas de la casa.

 

 

 

La secuencia de espacios y su naturaleza se mantuvo, se abrió el fondo para traer el rio y su sonido, y la huella de una enramada al final del solar se reconoció para hacer una habitación nueva.

Entreverados en el patio, con la misma lógica de la construcción existente, se han dispuesto dos volúmenes para configurar las nuevas zonas de servicio. Estas celebran el clima y el paisaje permitiendo entrar el cielo y la lluvia, condición afortunada de la latitud en que nos encontramos.

Se reemplazó el asbesto de la cubierta original y el piso en cemento se recubrió con el material de la ladrillera “la minita” de la vecina Ambalema.

Comulgando con la cromática vetusta y con la naturaleza imperfecta de la construcción se dejaron los muros en revoque y se han dispuesto a la vista las instalaciones técnicas con libertad evitando herir los ya de por si exiguos muros.

La ventanería en ángulo de hierro se conservó y donde se han requerido celosías adicionales se las ha copiado de los ingeniosos rosetones precedentes, refrescando la carpintería también las puertas se han copiado ingeniosamente por Javier el vecino que hace guardia en el predio de las instalaciones de la defensa civil en el lote vecino.